De IKARA para FREYA

                                                                     Una mujer.

Quien me conoce, sabe perfectamente que no soy prodigo en alabanzas, lisonjas o reconocimientos de ningún tipo acerca de las personas vivas a las que conozco. Y no por un desmesurado –y en todo caso, injusto- sentido de soberbia. Ni tampoco por una timidez mal entendida. Simplemente, creo que casi todas las personas son una extraña mezcla de cosas buenas, mediocres y negativas. Y como tales, esas bienaventuranzas siempre me suenan un poco como los dichos sobre el fallecido en un funeral, que suelen comenzar con un “Era un amigo de sus amigos, un buen padre para sus hijos, un excelente esposo…”, aunque el interfecto fuera un miserable villano.

Pero el caso de la persona que escribe este blog, es marcadamente diferente.
Es una mujer. Eso, dicho sin más, podría parecer un calificativo de escasa entidad, por lo repetido.  Sin embargo, para mí es una de las cosas más bellas que pueden decirse de una persona.

No es una dama, (afortunadamente) aunque sepa comportarse en cualquier situación, incluso en las que muy frecuentemente le surgen inesperadas en un paraje para ella aún poco explorado, como pueda ser el BDSM.  No es una cría, aunque conserva (los Dioses sean loados) esa feliz capacidad para sonreír, para reír, para maravillarse y para peguntar sin tapujos.

No es una esclava (aunque tiene sobradamente las cualidades para llegar a serlo, si lo deseara), pero sabe actuar con la nobleza y una cierta altivez propias de ese estatus.

Si es o no una sumisa, serán otros los que opinen, yo no me considero docto ni en la materia, ni en la persona. Pero no dudo que muchos Dominantes (así, con mayúscula) desearían poder decir que lo es, y que además es su sumisa.

Es una mujer. Inteligente, dúctil cuando cree que debe serlo, de implacable verbo y acción,  cuando así se lo reclama su propio Ser, caústica si piensa que es injustamente tratada, amistosa hasta el extremo, cuando hay margen para ello, de una generosidad absoluta, que trasciende el microcosmos del BDSM y hace de ella una persona solidaria y preocupada por la defensa de los valores que alientan a una Humanidad siempre doliente.

No solo es UNA MUJER. Estoy seguro que debe ser también un regalo para sus amigos y conocidos.

Ignoro el rumbo que tomará su vida en la escena D/s, ni siquiera conozco el papel que se decidirá a tomar en ella (presiento que está en la famosa “tercera fase” y por tanto a punto de tomar una decisión al respecto, correcta o no), pero me resulta totalmente indiferente, puesto que es, y siempre será UNA MUJER. Con todas las letras, y con mayúsculas, aunque fuere la más humilde de las sumisas.

     IKARA 
 Nadie nos puede robar el derecho a la Utopía
                                                 

                                                                          Violeta Salvaje  
                                                                          incluso antes de florecer
                                                                          se distingue
                                                                     
                                                                                              Shiba Sonome                                       
 
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